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Situado en el Centro-Este del Término Municipal de Getafe, junto a la carretera de Andalucía, y bordeado por el Sur por la carretera que conecta Getafe con Perales del Río se eleva, a una altura de unos 670 m sobre el nivel del mar, el Cerro de los Ángeles. Considerado como un cerro testigo (emerge solitario en la llanura que lo circunda elevándose 60 m sobre ella), el Cerro (situado en la Fosa del Tajo) es un buen ejemplo de la evolución geológica de la zona y refleja la peculiar forma en que los materiales se fueron depositando a lo largo del tiempo: los de la parte oeste del municipio son más antiguos que los de la parte oriental. La erosión formó la red de drenaje que posteriormente fue vaciando la parte central de la Fosa, accidentando el paisaje en sus extremos con la formación de cerros aislados. En los alrededores se encuentran las zonas de cultivo del municipio, aunque cada vez en mayor desuso por la presión de los polígonos industriales e infraestructuras y por el abandono de la actividad agrícola. Los cultivos predominantes son de secano (cereales, vides y olivares), y la importancia ecológica de la zona reside en el hecho de que constituyen hoy más que nunca reductos en los que la avifauna del lugar puede alimentarse y guarecerse.
La vegetación predominante en el Cerro son las coníferas, introducidas en una plantación en hilera hace más de 50 años. Las especies utilizadas fueron pino piñonero, pino carrasco, ciprés común, arizónica, y de forma casi emblemática, cedro del Himalaya, algunos olmos, etc. Las repoblaciones de este tipo (en hilera) además de presentar una imagen muy artificial, son poco adecuadas para la fauna, que encuentra dificultades para ocultarse de sus depredadores por la regularidad de los pasillos. El mantenimiento practicado en la repoblación ha sido irregular, encontrando rodales donde el aclareo ha dejado una masa abierta, con ejemplares más robustos, y rodales donde la ausencia de aclareos han propiciado una masa más densa con ejemplares más altos y delgados. Apenas quedan ejemplares de lo que fue su antiguo bosque autóctono (encinas, retamas, majuelos), aunque se pueden encontrar especies reintroducidas como encinas, romeros y almendros, salpicadas entre los pinos, como resultado del trabajo de una escuela taller hace cerca de diez años. La presión humana, dado el uso de esparcimiento recreativo de la zona, es un factor negativo para la presencia de animales; por eso la fauna del Cerro es poco significativa. La presencia de aves como urracas, pitos reales, abubillas, golondrinas y palomas, es lo más destacable.
Además, el Cerro está muy vinculado al uso religioso, pues en lo alto del mismo se encuentra uno de los conjuntos histórico-artísticos más importantes de Madrid: el Monumento al Sagrado Corazón (junto con los restos bombardeados en la Guerra Civil del primer monumento), la Ermita de Nuestra Señora de los Ángeles (de principios del siglo XVII),junto con la imagen que alberga en su interior, y el Convento de las Carmelitas Descalzas.
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